Apuntamos una serie de notas y razones para poner en escena “El Evangelio según Pilatos”:
• La obra plantea una situación completamente original dentro de unos sucesos y personajes que a todos nos son conocidos: Poncio Pilatos que es quien ordena, sin querer hacerlo, la crucifixión y muerte de Jesús se enfrenta al fenómeno fundamental de la fe cristiana: la Resurrección de Jesucristo.
• Es sabido que en el siglo I hubo multitud de Evangelios, así como también muchas personas que se declararon el Mesías, cuya llegada anunciaba el Antiguo Testamento, la Biblia judía.
Eric-Emmanuel Schmitt, en un texto de una gran habilidad y extremadamente eficaz, en el que mezcla lo histórico, lo legendario, lo poético y lo policíaco (en el que el espectador se siente atrapado de principio a fin) supone que el Procurador de Roma en Judea, aquel romano en tierra de judíos, escribe también su Evangelio sobre los extraños sucesos que hacia el año 30 de nuestra era se desarrollaron en la Judea palestina.
• La acción de nuestra obra, pues, se desarrolla en Palestina y esto también da actualidad al relato. En esa zona del mundo que continúa siendo tan brutalmente conflictiva y donde los nacionalismos, al igual que en el texto que presentamos, tienen tanta importancia y tanta relación con la religión.
Como dice el autor: “La paradoja de esta tierra seca, nítida, a veces desértica, sin brumas y sin nubes, es que produce nieblas en el pensamiento”.
La tierra, el nacionalismo, la religión y la violencia. Tampoco a los españoles es una mezcla que nos es ajena.
• Si Pilatos hubiera escrito en realidad este Evangelio y existiera el manuscrito, o simplemente retazos del mismo, este Evangelio sería, sin ninguna duda, la prueba más explícita, más histórica, sobre la controvertida existencia de Jesús o, al menos, sobre los extraños sucesos que a su vida se atribuyen.
• Porque la extrañeza e incomprensión que nos producen las creencias y ritos de las demás religiones, como los actos que con asombro vemos ejecutar a los musulmanes, la esperanza en la llegada del Mesías que aún aguardan los judíos, las teorías sobre la reencarnación del hinduismo o el budismo (siglo VI antes de nuestra era), son al menos comparables con muchos de los misterios que en nuestra cultura no se cuestionan y se dan por ciertos en la religión católica. Y, sobre todos ellos, la resurrección de un muerto. De eso estamos hablando en nuestro espectáculo.
• La resurrección no puede considerarse un hecho histórico. Si ya es discutida por los estudiosos la mera existencia de Jesús de Nazaret, sobre la que casi no existen documentos verdaderamente históricos que la certifiquen, su vuelta a la vida después de la muerte es algo completamente legendario pero que es materia adecuada para especular sobre lo racional y lo irracional de la existencia. Es lo que hace nuestro autor.
• La búsqueda del cuerpo muerto de Jesús, que en nuestra obra Pilatos emprende desde que le anuncian que ha resucitado, no es más que la mera aplicación de la razón. Pero al mismo tiempo hay que tener en cuenta, como afirma Bertrand Russell en “Por qué no soy cristiano”: “No son los argumentos racionales sino las emociones las que hacen creer en la vida futura”.
• Por lo que nuestra propuesta es igual de interesante para creyentes que para no creyentes en este conflicto que cada día tiene más actualidad. Puede tener para muchos una carga polémica, enfrenta la razón y el espíritu, cuestiona y respeta la fe, y remueve dentro de nosotros asuntos que nos inquietan y en los que siempre hemos pensado. Esto, entre otras cosas, es “EL EVANGELIO SEGÚN PILATOS”.
• Pero también este Evangelio que presentamos hace considerar lo asombroso de que alguien que nada dejó escrito y que los historiadores romanos o judíos de la época mencionan sólo en dos o tres ocasiones y sin ninguna relevancia, se haya convertido, en el personaje más importante de toda la civilización occidental y su doctrina haya impregnado la moral, las costumbres y la forma de vida de todos nosotros.
• E igual de asombroso es que la cruz, un instrumento inventado por los romanos como elemento de tortura y para dar muerte lenta y ejemplar a sus enemigos, sobre todo judíos, se haya convertido también en el mayor símbolo de nuestra civilización.
• ¿Hubiera sucedido todo esto sin la resurrección? Sin género de dudas, no. La fe, la creencia irracional en la resurrección de Jesús después de su crucifixión ordenada por Pilatos, supone el fundamento y el comienzo del cristianismo. Para los creyentes es el suceso más importante desde la creación del mundo. Para los demás, algo que no pueden aceptar o mera superstición.
• De todo esto trata el espectáculo que presentamos. Como dice el autor por boca de Pilatos en un momento de la obra: “Este pequeño asunto galileo podría convertirse en un atentado triunfante contra el mundo entero”.
