El caso de José Luis de Madariaga es un caso especial dentro del panorama de los actores españoles. Y ello por dos razones básicas: desde niño vivió fuera de España, y desde muy joven sintió una necesidad de dedicarse por completo a la interpretación, que la vida no le permitió cumplir. Fue ya en el año 2000, a los 56 años, cuando de forma definitiva dejó todo para ser solamente actor.
Nacido en Madrid en 1944, tenía cuatro años cuando su familia tuvo que trasladarse a vivir a Buenos Aires.
Allí, desde que asistió por primera vez a un teatro, quiso ser actor. Pero aunque las circunstancias de la vida le llevaron por otros caminos – es Licenciado en Económicas por la Universidad Argentina de la Empresa y ha trabajado siempre como ejecutivo en diversos cometidos – ya apuntó el desarrollo de su vocación trabajando, de forma profesional, a los 16 años en un montaje de “Yerma” en Buenos Aires.
Compaginó su labor de economista con su trabajo en otros montajes teatrales y formó parte del famoso grupo “I Musichisti” que luego se convertiría en “Les Luthiers”.
Siempre deseó volver a España, hecho que se produjo definitivamente en 1982, siempre como ejecutivo-economista de diversas empresas. Curiosamente su primer destino en España fue en Mérida, lugar teatral por excelencia.
Trasladado a vivir a Tenerife, siguió con su trabajo que cada vez compaginaba más con su vocación, que siempre le ha acompañado, y trabajó en montajes teatrales, series de televisión y otros trabajos escénicos en Canarias, lo que le llevó a ser cada vez más requerido, dado su buen hacer, su entrega y su seriedad. En esos años realizó en las Islas multitud de trabajos como actor en todos los órdenes.
Y en el año 2000, con el nuevo siglo, decidió abandonar por completo el mundo de la empresa y dedicar su vida con plenitud a lo que desde joven le había atraído tanto. Es decir, como apuntábamos al principio, el caso de José Luis de Madariaga es especial porque es a los 56 años cuando decide dedicar su vida por entero a aquello que desde joven, casi desde niño, le había hecho soñar.
Madariaga, dotado de una estupenda voz y un físico que le permite interpretar muy diversos registros, ha trabajado en más de 30 obras teatrales, como “Don Juan Tenorio”, en varias ocasiones, dirigido por Tamzin Townsend y también Natalia Menéndez, “Los intereses creados” con Juan Carlos Pérez de la Fuente y “El mágico prodigioso” de Calderón, etc…
También ha hecho cine en estos últimos años y múltiples series de televisión, como “Aída”, “Amar en tiempos revueltos”, “Águila Roja”, “Gran Reserva” etc…
Es también de destacar que su voz le ha permitido interpretar y cantar zarzuela en multitud de ocasiones, y en los títulos más conocidos de este género.
En estos momentos, entre otros trabajos, prepara su intervención en “El Evangelio según Pilatos” de Eric-Emmanuel Schmitt, junto a Joaquín Kremel, papel para el que ha sido requerido por su calidad interpretativa, por su adecuación física al personaje encomendado y, también, por su decidida entrega para llevarlo a cabo.
